domingo, 18 de septiembre de 2011

50ª aniversario de la escuela Nº 37

El 20 de agosto de 1961 empezó a funcionar la escuela Nº 37 José Hernández de Villa Bosch. Abrió sus puertas frente a la plaza Manzanares, en Santos Vega y Juan XXIII donde hoy se encuentra la Media 13. Como la mayoría de las escuelas provinciales de esa época, la 37 era una escuelita humilde que funcionaba con seis aulas enormes de madera, que luego fueron hechas de ladrillos gracias al esfuerzo de un grupo de vecinos congregados en La Unión Vecinal Coronel Pringles de Villa Bosch.
La familia Barbalase fue una de las primeras en enviar sus hijos a la escuela y el papá, su primer presidente de cooperadora al que le siguieron en años posteriores, el Sr. Ferreyra y el Sr. Cuchetti, colaboradores incansables los tres, junto a muchos docentes. En esa época no había teléfono en el colegio y el Sr. Rocco que aún tiene una carpintería enfrente, se los prestaba y les permitía de esa manera estar comunicados, no sólo con las autoridades sino también con los padres de los alumnos. “El sentimiento por la escuela vieja como la llamamos es muy profundo, pero en ese momento no se podía seguir, hasta salía agua de los enchufes, era un peligro. La ubicación era estratégica pero ya no se podía mas”, nos cuenta Juana Dinusi maestra del establecimiento desde hace 20 años.
El edificio estaba muy deteriorado y contaba con mucho alumnado no sólo de la Villa, sino también de distritos vecinos como San Martín. Por ese motivo en Mayo del año 1997 se decide su traslado a otro edificio que se había terminado en Manuela Pedraza 737, a algunas cuadras de donde funcionaba la escuela en ese momento.
Patricia Inés Dordal, actual Directora del establecimiento nos cuenta que al momento del traslado el colegio perdió alguna de sus matrículas, pero no su prestigio pedagógico y actualmente está considerado como uno de los mejores de la zona por el nivel del personal docente. Desde el comienzo de las clases, en marzo, los alumnos y maestros están preparando esta fiesta. Inspirados en el nombre de la escuela (José Hernández) se decidió realizar una representación que estuviese relacionada con nuestra cultura y nuestro folklóre. Todo el espectáculo estuvo armado en base a la percusión. Se recitaron estrofas del Martín Fierro que fueron dichas al compás de los tambores de tachos pedidos a los padres y a los vecinos. Con la ayuda de los profesores de educación física y a través de diferentes desplazamientos los alumnos fueron formando las siglas que identifican a la escuela “EP37” mientras sonaba la canción “Amor y Esperanza” compuesta por el maestro Ignacio Salinas, que cuenta la historia de la escuela y cuando el estribillo dice “otras paredes otro suelo pero siempre la misma pasión” hace alusión al traslado de hace 14 años a su nueva sede. “Si bien yo fui designada para coordinar los trabajos, todo el personal colaboró con amor y mucho sentimiento por su querida escuela, que es el motor para que las cosas salgan bien. Además hay que reconocer que toda la comunidad de la 37 es muy especial, no dejan a sus hijos en la puerta y nada mas, siempre están dispuestos a ayudar en lo que se les solicita, estos padres nunca están ausentes”. Nos explica Dinuzzi.
Norma de Dios lleva 36 años como docente, comenzó en la vieja escuela como maestra de 3º grado y actualmente es la prosecretaria, destaca que el establecimiento tiene un alumnado mayoritariamente formado por hijos de quienes concurrieron antes, que el colegio es como una gran familia porque salvo que se vayan lejos, los ex alumnos envían a sus hijos allí. Todo el personal ama a la escuela, y casi todos trabajan en ella desde hace muchos años. “Recuerdo la cocina, era como el hogar que cobijaba a todos los maestros, nuestro punto de reunión”, dice con nostalgia Zulema Bortenev que lleva 25 años en su puesto trabajando como administrativa por un problema de salud, pero estuvo a cargo de 6º y 7º grado durante muchos años.
El caso de María Teresa Bosñak la muestra como trabajadora auxiliar hace ya 30 años, cuando sus hijos aún eran alumnos. Son muchas las historias que vivió con los chicos, desde una nena que tenía piojos tan grandes en la cabeza, que ella los llamaba hormigas voladoras, hasta la anécdota de una alumna que cuidaba a su abuela invalida y un día al comenzar a llover, recordó en la escuela que se la había olvidado en el patio y tuvieron que correr la portera y la nena a entrar a la señora, historias de barrio. Otro es el caso de Magdalena Fallonni, también auxiliar, a quien le decían la guardiana, por lo protectora que era con los chicos. Sabía el nombre y el domicilio de casi todos, por lo que ante algún problema solo había que avisarle a ella. Miriam Ramona Martínez hace 23 años que trabaja en la escuela, egresó como alumna en el año 1983 y en el año 1988, con sólo 19 años, comenzó a trabajar como auxiliar. Vio pasar directoras, docentes, y muchos alumnos. Nos dice: “Soy viuda y no tengo hijos, pero acá tengo mis chicos, los alumnos”.
Dentro de las personas invitadas para festejar el cincuenta aniversario de la 37 se encontraba presente el primer abanderado, Leonardo Sivak :“Yo ingresé en 1961 cuando se fundo el establecimiento, el primer grado lo había hecho en el Liceo Militar de San Martín porque acá en Manzanares no había escuela pública. Desde el liceo nos mandaban micros para que pudiéramos llegar. En esa época el primer grado estaba desdoblado en dos, primero inferior y superior y muchas escuelas primarias como esta tenían tres turnos. Recuerdo que el colegio tenía una huerta y una canchita de futbol en la que jugábamos, que estaba al lado de la Iglesia. Las aulas de madera eran muy luminosas y el patio solo tenía hecho el contrapiso” Con el tiempo Leonardo se recibió de médico, se casó y se mudó a capital, actualmente es nefrólogo, especialista en trasplante de riñón y trabaja en el hospital de Clínicas además de dictar clases como profesor en la UBA. “Hoy, 26 de agosto, me siento muy emocionado por la invitación, estar aquí en la fiesta del 50 aniversario de la escuela de mi niñez, me trae muchos recuerdos hermosos".

2 comentarios:

  1. mi nombre es martin terreiro y egerese de la escuela 37 en el año 1987 cuando nos ganamos en 7º grado ( salon misiones) un viaje a esa provincia,
    pase los mejores años ahi las maestras erna muy buenas y mi familia era muy humilde...muchas gracias por esa epoca...nunca volvi a ver a mis compañeros ...

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  2. hola, me llamo Bárbara Díaz y egresé en el año 1994 y justamente en el día de la fecha estuve recordando lo hermosa que era esa escuela y la tristeza que me dio cuando me enteré que la habían cerrado por que tenía las paredes electrocutadas. Sé que hoy por hoy funciona como escuela para adultos. Espero poder volver algún día, tengo hermosos recuerdos de esa época.

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