Despedimos
al 2016 sin haber logrado combatir la inseguridad que está asolando al país
desde hace mucho tiempo y aumentando día a día, como aumento el desempleo, el
transporte y las tarifas, en fin, un año difícil para la mayoría de los argentinos.
“Año nuevo, vida nueva” dice el refrán popular y aunque sabemos que a las 24
horas del 31 de diciembre, no concluye el pasado para dar paso a un futuro
brillante, igual renovamos las esperanzas y volvemos a soñar. Nos ilusionamos
porque sabemos que tenemos por delante 365 días llenos de oportunidades, que
nos regalan la posibilidad de modificar lo que está mal y que nos permiten sacar
a relucir lo mejor de nosotros mismos para alcanzar las metas. Dijo Francisco
en su homilía del 31 de diciembre (…) "Necesitamos
de esa luz que nos haga aprender de nuestros propios errores e intentos a fin
de mejorar y superarnos; de esa luz que nace de la humilde y valiente
conciencia del que se anima, una y otra vez, a levantarse para volver a
empezar" . La tierra está convulsionada, y se abren muchos interrogantes para
este año que se inicia. Trump como presidente de EE.UU, que es una
incertidumbre para el mundo, los jóvenes que emigran buscando trabajo,
expulsados de sus patrias y los que emigran escapando de las guerras y el
hambre sin encontrar un lugar que los ampare. (…) "No
podemos permitirnos ser ingenuos. Sabemos que desde varios lados somos tentados
para vivir en esta lógica del privilegio que nos aparta-apartando, que nos
excluye-excluyendo, que nos encierra-encerrando los sueños y la vida de tantos
hermanos nuestros".
Que este nuevo año nos regale la humanidad, para así poder
ponernos en el lugar del otro, la paz y el trabajo.
Muchas felicidades!!!
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